Dado el alto riesgo de contaminación que ofrece la ropa a lavar de una residencia de mayores, se ha diseñado una lavandería de naturaleza hospitalaria por razones elementales de higiene y asepsia. Se han tomado medidas tendentes a asegurar una total y verdadera desinfección de la ropa, incluida la no reinfección.

La lavandería consta de dos zonas separadas físicamente mediante tabique de obra; una de recepción/clasificación de ropa sucia y otra para la ropa limpia.

Mediante un sistema de bocas de carga situadas en cada planta del edificio y comunicadas con amplios conductos, la ropa es enviada a las tolvas de descarga de la zona sucia de la lavandería, evitando de esta forma la circulación de las posibles prendas contaminadas por las plantas, montacargas, pasillos, etc. Una vez recepcionada, se clasifica y se introduce en las lavadoras por la puerta del lado "sucio".

El principio que sigue el lavado de la ropa es el de "marcha adelante" siguiendo un orden lógico de proceso en donde una prenda nunca puede "volver atrás". Para ello se han instalado tres lavadoras-centrifugadoras ELECTROLUX PROFESSIONAL de alto centrifugado con barrera sanitaria, dos puertas de acceso, sistema de desinfección y pesado de ropa incluidos (dos de 50 Kgs y una de 25 Kgs. de capacidad) insertadas en el tabique de separación, cuya boca de carga está situada en el lado sucio y la de descarga en la de limpio. Todas las instalaciones de agua, desagües, gas, electricidad y detergentes están situadas en la zona sucia.

La comunicación del personal entre ambos departamento se realiza a través de un "pase" aséptico con lámparas ultravioleta y lavabo dotado de grifo de codo.

En la zona limpia hemos instalado dos secadoras (30 Kg y 45 Kg); una calandra-secadora-planchadora con alimentación automática y plegado longitudinal para ropa plana, dotada de un rodillo de 479 mm de diámetro; un centro manual de planchado y carros para clasificación y movimentación de ropa limpia.

Por último, se ha instalado un sistema de ventilación-renovación de aire creando una sobrepresión en la zona limpia y una depresión en la sucia, para que el aire circule de "limpio a sucio" en el caso de existir alguna fuga que comunique las dos zonas, evitando así la contaminación aeróbica.